Extraescolares de oratoria: Cómo funcionan y por qué son tan efectivas

Cada vez que digo a alguien que doy clases extraescolares de oratoria la reacción es de extrañeza e interés al mismo tiempo.

A toda madre y todo padre que conozco, hablar en público les parece una habilidad crucial que querrían que sus hijos desarrollarán porque la consideran fundamental tanto para el presente como el futuro de sus hijos.

Sin embargo, es curioso observar su perplejidad al explicarles nuestra extraescolar cuando asumen perfectamente que sus hijos asistan a extraescolares de flauta o tecnologia.

En realidad es solo es un signo de la situación actual de una materia como la oratoria. Todos aceptamos que es muy importante, pero no está suficientemente integrada en las estructuras que forman a niños y adolescentes.

Y ello nos lleva a que tampoco esté integrada en nuestras conversaciones con círculos cercanos.

Por eso:

A mi hijo le están encantando las extraescolares de flauta.

Suena perfectamente normal en cualquier conversación con amigos, mientras que:

Mi hija ha presentado un discurso en extraescolares de oratoria.

Suena casi a ciencia ficción.

Aprender a hablar en público para nosotros fue una utopía en edad escolar

Afortunadamente, ahora forma parte de nuestra cotidianidad.

Por supuesto que nos hubiera gustado recibir estas clases en su día, pero ahora sentimos que la tarea que hemos asumido es transcendental y gratificante a partes iguales.

Transferimos todo lo que hemos aprendido durante años en comunicación y oratoria a aquellos que más provecho le van a sacar, y más lo necesitan.

Y por otra parte, trabajamos por divulgar la información necesaria para que en nuestras conversaciones cotidianas sea perfectamente normal hablar de clases extraescolares de oratoria.

Por ejemplo, explicando como es una de ellas.

Con qué metodología se trabaja

A hablar en público se aprende practicando.

Esa es la premisa y el concepto que impregna no solo el diseño global del curso, sino lo que es más importante, las actividades que se desarrollan en cada clase.

Partimos de la base de que las clases extraescolares son un plus en la ya apretada agenda escolar de un niño o adolescente.

Buscamos un equilibrio en el que aportemos materia y se transfiera el conocimiento, pero tratando de que esa magia ocurra mientras el niño o adolescente está practicando y pasándoselo bien.

Huir del formato “clase magistral”, y conseguir que los alumnos pasen más tiempo que los profesores hablando y en el escenario.

Si asumimos que ellos son los protagonistas, son los que mayor peso deben tener a través de su participación activa.

No es una regla matemática, pero un 20% de teoría y un 80% de práctica podría ser un estándar en una clase de oratoria al uso.

Extraescolares de oratoria I

Qué funciones tiene cada alumno en la sesión

Para asegurar su participación activa, se establecen ciertas funciones o roles a los alumnos, para que además asuman responsabilidades en el desarrollo de la sesión.

Presentador

Una figura relevante en cualquier acto o evento, es la cara visible y conductor de la sesión.

A través de unas pautas, y asumiendo que pulirá con la práctica sus habilidades para presentar, moderar y dirigir reuniones, se encarga entre otras cosas de:

  • Abrir la sesión de forma amena
  • Hacer un repaso de los conceptos aprendidos en la sesión anterior
  • Presentar a otros compañeros con funciones en la sesión
  • Dar paso a los compañeros en los ejercicios que se hagan
  • Cerrar la sesión

Vigilante del Tiempo

La comunicación y la oratoria prestan especial importancia al control del tiempo, por eso cada sesión se concibe como un pequeño evento, en el que respetar el tiempo asignado es esencial.

La función de esta persona se extiende a vigilar que los compañeros dedican el tiempo establecido a sus intervenciones, ya que todas tienen un tiempo mínimo y máximo asignado.

Ese control se lleva a cabo con un sistema de señales que avisa de forma gradual del tiempo que va quedando.

En resumen el vigilante del tiempo debe:

  • Explicar su función y la importancia del control del tiempo al inicio de la sesión
  • Controlar el tiempo de cada intervención
  • Utilizar el sistema de señales para avisar a los compañeros del tiempo restante

Dinamizador

Es quién se encarga de transmitir la teoría sobre la que se basan los ejercicios

Una de las funciones más relevantes que le desarrolla es la de corregir a los alumnos “in situ”, para que la práctica multiplique el aprendizaje.

Podría llamarse profesor, pero en un formato que persigue que los propios alumnos dirijan las clases, a esta función le corresponde más asegurar que estas se encauzan hacia los objetivos que se persiguen.

Así es una clase extraescolar de oratoria

Casi a modo de agenda de una sesión al uso, este es el aspecto que tendría:

1- Introducción

El Presentador abre la sesión entre aplausos de ánimo del resto de participantes.

Trata de abrir captando la atención de su público, haciendo ver que lo que cuenta es interesante, igual que lo será la sesión de ese día.

Repasa la materia y ejercicios que se hicieron en la clase anterior, por ejemplo, habla del uso del lenguaje no verbal, explicando como podemos utilizar nuestros gestos para ponerlos al servicio del mensaje que transmitimos.

2- Presentaciones

En esta parte intervienen el propio Presentador y el Vigilante del Tiempo.

El primero da paso a su compañero, quien explica la importancia del control del tiempo al hablar en público, ya que es la base de la comunicación eficaz.

El Presentador concluye presentando a uno de los Dinamizadores, que será quién en la siguiente sección hable de la teoría sobre la que se fundamentará la clase de hoy.

3- Teoría

En este bloque, el Dinamizador presenta durante unos 10 minutos teoría sobre una materia que se esté trabajando en 1 de los bloques en los que se divide el curso.

Por ejemplo, en el bloque del uso de la voz, hoy toca la primera de las 4 sesiones en las que se trabajará, y se explica la importancia de la voz en nuestras presentaciones y cómo este recurso tan olvidado puede ponerse al servicio de nuestro mensaje.

4- Ejercicios

El bloque anterior concluye con la presentación de una serie de ejercicios que los alumnos tendrán que hacer.

Calientan los músculos de la cara y la propia voz, se hacen ejercicios de vocalización y posteriormente cada uno sale al escenario para trabajar un ejercicio de dicción.

5- Retroalimentación o feedback

El dinamizador se mantiene en un segundo plano, pero interviene en los momento en los que considera que las correcciones son necesarias en el momento, para que el alumno asimile la enseñanza pedagógica detrás de cada ejercicio.

Al final de la clase hay un momento para compartir cómo se han sentido, que han aprendido y aclarar las dudas que puedan tener.

Sesiones especiales: presentación de discursos preparados

Al margen del formato anterior, existen unas sesiones que requieren especial mención.

El objetivo global de la extraescolar de oratoria es que los alumnos sean capaces de presentar discursos completos y vayan aprendiendo cómo mejorarlos, para que ese aprendizaje se transfiera, por ejemplo, a las presentaciones que tienen que hacer en clase.

Por eso, cada dos meses se plantea una sesión en la que ponen en práctica todo lo aprendido, presentando un discurso preparado ante el resto de compañeros.

La figura del Presentador se mantiene, y el Dinamizador aporta pinceladas después de cada discurso, resaltando los puntos fuertes del orador, y aquellos que hubieran hecho el discurso aún más efectivo.

¿Te parece interesante este formato en el que se mezclan diversión y pedagogía para aprender a hablar en público?

Quizás estés pensando que te encantaría que tu hija o hijo pudiera disfrutar de una clase de este tipo y aprender además una habilidad que es clave en su presente y futuro.

Si es así, y quieres que presentemos nuestro proyecto en su centro, envíanos los datos y nos pondremos en contacto con ellos.

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