«Vamos a enseñar todo aquello que sabemos sobre oratoria a jóvenes, de forma lúdica y efectiva».

Fernando Urien y Xabier de Campo
Creadores del Método Playspeak
Este es el acuerdo al que llegamos tras comprobar que hemos desarrollado durante los últimos años una de las habilidades que desequilibra la balanza y hace que algunos profesionales sobresalgan del resto.

Si te preguntas hasta que punto es importante aprender a hablar en público en la carrera estudiantil de las y los jóvenes, así como en su futuro profesional, y qué perfiles pueden beneficiarse de esta habilidad, quizás nuestra historia te resulte interesante.

Yo (Fernando) soy ingeniero de telecomunicaciones, lidero una división de negocio en una empresa del sector de las telecomunicaciones, y la transferencia de la información a mi equipo y clientes es clave en mi trabajo.

Mientras que yo (Xabier) soy diplomado en turismo y técnico en marketing y publicidad. He trabajado en el sector turístico y como administrativo, teniendo que asistir regularmente a reuniones y/o hacer presentaciones en público.

Hace 5 años, ambos compartíamos una preocupación, que en cada caso nos hacía sentir de una forma diferente:

Me esmeraba en pensar lo que tenía que comunicar a los clientes, pero comprobaba que mi mensaje no les llegaba adecuadamente. A veces se generaba confusión y aumentaba mi nivel de estrés. Fernando

A pesar de que sabía que podía hacerlo, no tenía confianza en mí mismo al hablar en público. Cada vez que tenía que asistir a una reunión, expresar mis ideas me resultaba incómodo, y tener que hacer una presentación, por breve que fuera, se convertía en una agonía. Me sentía muy frustrado. Xabier

Así nos conocimos, cuando dimos con Toastmasters, una de las asociaciones de oratoria y liderazgo más relevantes del mundo, que cuenta con cientos de miles de socios repartidos en más de 15.000 clubes.

Quizás al comenzar a asistir semanalmente a las reuniones del club no éramos conscientes de lo que nos apasionaba la comunicación y el liderazgo, sin embargo, supimos que sería una relación a largo plazo en cuanto comprobamos los beneficios que entrenar aquellas habilidades estaba teniendo en nuestros trabajos.

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Estructurábamos adecuadamente nuestros mensajes y se entendían mejor
Aprendiamos técnicas que hacían nuestras intervenciones más amenas
El miedo escénico se iba desvaneciendo cuanto más practicábamos

Hemos dado decenas de discursos, participado en competiciones de oratoria a nivel nacional, presentado varios eventos, liderado equipos en diferentes proyectos y llegado a presidir la asociación en su club de Bilbao.

Años que nos han servido para enfocar nuestras presentaciones de una forma radicalmente diferente, aprender a transmitir mensajes de forma efectiva y conseguir disfrutar al hablar ante una audiencia.

Gran parte de nuestra transformación se la debemos a la metodología, pero sobre todo a la práctica regular.

Además de coincidir en la importancia de lo que habíamos aprendido, sentíamos la misma frustración cuando nos repetíamos el uno al otro…

¿Por qué no habremos empezado antes?

Por eso, y porque desearíamos que alguien nos hubiera dado esta oportunidad a nosotros en edad escolar, nos resultó sencillo decidir que las y los más jóvenes deben ser a quienes transferir todo lo aprendido.

Nos lo planteamos de una forma simple:

Si hablar en público es una habilidad, como lo es andar en bicicleta, cuanto antes se aprenda antes se disfrutará de sus beneficios.

Y si a andar en bicicleta se puede aprender jugando, a hablar en público también.

Si tú también intuyes la capacidad transformadora que tienen estas habilidades y quieres mejorar el futuro de nuestras y nuestros jóvenes, es hora de que hablemos.